La empresa de moda Zara, perteneciente al grupo Inditex, ha comenzado a utilizar inteligencia artificial (IA) para generar imágenes de modelos vistiendo distintas prendas sin necesidad de organizar nuevas sesiones fotográficas. Esta estrategia, que ya se está aplicando en determinados catálogos online, busca agilizar la producción de contenido visual, reducir tiempos y optimizar costes en un sector cada vez más digitalizado.
A diferencia de otras iniciativas basadas en modelos completamente generados por ordenador, el enfoque de Zara parte de fotografías reales de modelos profesionales tomadas previamente en sesiones tradicionales. A partir de esas imágenes originales, la compañía emplea sistemas de IA capaces de modificar digitalmente la ropa, ajustando nuevas prendas al cuerpo del modelo con un nivel de realismo suficiente para su uso comercial.
Según diversas fuentes del sector, la marca solicita permiso expreso a los modelos antes de reutilizar y alterar sus imágenes mediante IA. En muchos casos, estos profesionales reciben una compensación económica similar a la de una nueva sesión, aunque sin necesidad de desplazamientos, maquillaje ni producción adicional. Este punto ha sido clave para suavizar las críticas iniciales sobre el posible impacto de la automatización en el trabajo creativo.
Desde el punto de vista empresarial, la principal ventaja es la velocidad. En el modelo tradicional, cada nueva prenda o colección requería organizar sesiones completas, con fotógrafos, estilistas, equipos técnicos y logística. Con la IA, Zara puede actualizar su catálogo digital en cuestión de días u horas, adaptándose mejor a la demanda y a los cambios rápidos propios de la moda rápida.
Otro factor relevante es la reducción de costes operativos y de huella ambiental. Menos sesiones físicas implican menos desplazamientos, menos consumo de recursos y una producción más eficiente, algo que encaja con los objetivos de sostenibilidad que muchas grandes marcas afirman perseguir. Aunque la IA también consume recursos computacionales, el balance global resulta, según la compañía, más eficiente que el modelo tradicional.
No obstante, la adopción de esta tecnología no está exenta de controversia. Algunos profesionales del sector creativo —fotógrafos, estilistas y técnicos— advierten de que el uso intensivo de IA podría reducir oportunidades laborales a medio plazo. Zara, por su parte, sostiene que la tecnología no sustituye el trabajo humano, sino que lo complementa, reservando las sesiones tradicionales para campañas clave, lanzamientos especiales y branding.
Este movimiento sitúa a Zara dentro de una tendencia creciente en la industria de la moda, donde la inteligencia artificial se está utilizando para generar imágenes, predecir tendencias, optimizar inventarios y personalizar la experiencia del cliente. Otras grandes marcas internacionales ya están experimentando con tecnologías similares, aunque con distintos grados de automatización.
En definitiva, el uso de IA para vestir virtualmente a modelos reales representa un cambio significativo en la forma en que se produce el contenido visual de moda. Sin eliminar por completo los métodos tradicionales, Zara apuesta por un modelo híbrido que prioriza la eficiencia digital sin renunciar, al menos por ahora, al componente humano que define a la industria creativa.





