Nvidia ha dado un paso clave en su estrategia de inteligencia artificial al presentar seis nuevos chips de IA junto con una nueva generación de modelos abiertos, reforzando su visión de un ecosistema completo que combina hardware, software y modelos fundacionales. Los anuncios se realizaron durante el CES 2026 y marcan un cambio importante en la forma en que la compañía aborda el desarrollo de sistemas de IA a gran escala.
El eje central de estas novedades es la nueva plataforma Rubin, una arquitectura diseñada para responder a las crecientes exigencias de la IA moderna, especialmente en áreas como modelos de razonamiento avanzado, agentes autónomos y sistemas de mixture-of-experts. En lugar de centrarse únicamente en la GPU, Nvidia apuesta por una infraestructura integrada de múltiples chips especializados que trabajan de forma coordinada.
La plataforma Rubin está compuesta por seis elementos clave: la CPU Vera, la GPU Rubin, los switches NVLink de sexta generación, las SuperNIC ConnectX-9, las DPUs BlueField-4 y los switches Ethernet Spectrum-6. Juntos, estos componentes permiten construir sistemas que funcionan como supercomputadoras de IA, capaces de manejar cargas masivas de entrenamiento e inferencia con mayor eficiencia energética y menor latencia.
Según Nvidia, este enfoque responde a una realidad clara: los modelos actuales ya no dependen solo de potencia bruta de cálculo, sino también de interconexión, memoria, seguridad y gestión de datos. La compañía busca así optimizar todo el flujo de trabajo de la IA, desde el entrenamiento inicial hasta la ejecución en entornos productivos.
Junto al nuevo hardware, Nvidia también anunció el lanzamiento de nuevos modelos de IA abiertos, pensados para acelerar la adopción de la llamada IA física. Entre ellos destacan los modelos Nemotron 3, orientados a agentes inteligentes y aplicaciones con recuperación de información (RAG), así como los World Foundation Models de la familia Cosmos, diseñados para simular, predecir y razonar sobre el mundo físico.
Estos modelos están orientados a casos de uso como robótica, simulación industrial, vehículos autónomos y generación de datos sintéticos. Uno de los ejemplos presentados es Alpamayo 1, un modelo específico para conducción autónoma que demuestra el enfoque práctico que Nvidia quiere dar a esta nueva generación de IA.
La decisión de ofrecer estos modelos como abiertos no es casual. Nvidia busca facilitar que empresas y desarrolladores adapten la tecnología a sus propias necesidades, reduciendo tiempos de implementación y fomentando un ecosistema más amplio alrededor de su plataforma. Esta estrategia refuerza su posición no solo como proveedor de chips, sino como arquitecto de infraestructuras completas de IA.
En un contexto de creciente competencia con otros fabricantes de semiconductores, Nvidia apuesta claramente por diferenciarse mediante la integración vertical de hardware y software. Con Rubin y los nuevos modelos abiertos, la compañía deja claro que su visión de la IA va más allá del cómputo: se trata de construir sistemas capaces de interactuar, razonar y operar en el mundo real de forma cada vez más autónoma.





